El pasado no es una historia que contar, es una escena del crimen por resolver.
Durante décadas, la arqueología tradicional ha observado las pirámides y los petroglifos como simples monumentos al ego o a la religión. Pero en 2017, bajo la mirada del perito en criminalística y ciencias forenses Billy L. Aldaco, nació una disciplina inédita: la Arqueocriminalística.
¿Qué es la Arqueocriminalística?
Es la aplicación de protocolos forenses de alta tecnología a los restos materiales de civilizaciones desaparecidas. No estudiamos el pasado como un hecho estático; lo abordamos como una escena del crimen suspendida en el tiempo. Buscamos indicios, patrones de comportamiento y mensajes intencionalmente ocultos o ignorados por la historia oficial.
"Los antiguos no sólo construyeron..."
"Dejaron advertencias, registros y verdades codificadas para quienes tuvieran la capacidad forense de ver con nuevos ojos."
Descubrimientos que Desafían el Tiempo
Nuestra investigación ha revelado que estructuras como Teotihuacán y Giza entre muchos otros, no son solo maravillas arquitectónicas; son artefactos tecnológicos de una civilización cuya sabiduría superaba la nuestra.
A través del análisis arqueocriminalístico, hemos reunido evidencia científica que demuestra:
Antigüedad Extrema: Estas construcciones son milenios más antiguas de lo que dicta la academia.
Codificación Astronómica: La precisión geométrica y sus alineaciones son, en realidad, un calendario de cuenta regresiva.
Advertencia de Especie: Los símbolos y grabados rupestres son "Indicios de Campo" que alertan sobre un ciclo de colapso recurrente.
EL DIAGNÓSTICO
Un Llamado a la Consciencia
Tras analizar los patrones de los últimos 32,000 años, el diagnóstico forense es claro e inquietante: Vivimos en un cierre de ciclo. El estudio del "Inconsciente de Especie" revela que cada 12,500 años, la humanidad se enfrenta a un reseteo inevitable. Estos hallazgos no son curiosidades académicas; son señales críticas para una humanidad en una encrucijada.
La evidencia apunta a una fecha límite: 2027. No es una profecía, es el resultado del análisis de la evidencia dejada en la escena.